Saturday, April 23, 2011

Evidencias de la resurrección de Jesús (2)

LAS APARICIONES DEL CRISTO RESUCITADO
¿Se pueden marginar o racionalizar las mismas apariciones del Señor? Ya hemos visto que no pueden ser descartadas como mentiras o leyendas; fueron testificadas por testigos oculares que estaban convencidos de su veracidad. Todo esto es generalmente admitido por eruditos competentes. ¿Cómo, pues, podemos esquivar sus implicaciones? La única sugerencia factible sería la posibilidad de que se tratase de alguna alucinación o de algún fenómeno psicológico o psíquico.
No obstante, la medicina moderna ha mostrado que incluso los fenómenos psicológicos obedecen a unas ciertas leyes y pueden ser sometidos a ciertas pruebas. Examinemos más de cerca estos fenómenos a la luz de estos principios.
1. Sólo ciertos tipos de personas son normalmente susceptibles a tales experiencias (los caracteres más excitables e imaginativos). Pero en cierta ocasión, una multitud de quinientas personas afirmaron, todos ellos, haber visto a Cristo; grupos más reducidos afirmaron lo mismo en otras ocasiones. Entre ellos tenemos una María Magdalena muy emotiva, pero también un cobrador de impuestos nada romántico, un número de prosaicos pescadores, y otras personas con una gran variedad de disposiciones.
2. Las alucinaciones son extremadamente individualistas porque su fuente es la mente subconsciente del receptor. No habrá dos personas que experimenten los mismos fenómenos. Pero el grupo de quinientos afirmaron haber experimentado la misma «alucinación», en el mismo momento y lugar. Lo mismo cabe decir de otros grupos diversos.
3. Este tipo de fenómenos tiene generalmente que ver con un acontecimiento esperado, sobre el cual se ha meditado y del que se ha deseado ser durante mucho tiempo el receptor. Por ejemplo, una madre solitaria puede haber anhelado durante tanto tiempo el regreso de su hijo pródigo, que cree haberlo visto realmente. Pero las mismas circunstancias nos muestran que los discípulos no estaban esperando las apariciones de Cristo. Se hallaban tristes y derrotados; su esperanza parecía haber muerto.
4. Las experiencias psíquicas suelen suceder en lugares y momentos adecuados: al anochecer, de noche o por la madrugada, y en lugares característicos. Pero estas «alucinaciones» ocurrieron en diferentes momentos y lugares: en una habitación alta al caer la tarde, cerca del sepulcro de madrugada, durante una caminata por el campo por la tarde, después de una pesca matutina en el lago, y en un monte de Galilea.
5. Por último, estas obsesiones generalmente se repiten durante largo tiempo, con un cierto grado de regularidad, bien aumentando, bien disminuyendo de frecuencia con el paso del tiempo. Pero los fenómenos que estamos considerando tuvieron lugar durante un breve intervalo de cuarenta días, y después cesaron abruptamente. Ninguna persona involucrada tuvo jamás otra visión posterior.


Así, la tumba vacía constituye una verdadera roca contra la que todas las teorías racionalistas de la resurrección se estrellan en vano.

Si tratamos de explicar estos fenómenos por medio de los pretendidos resultados del espiritismo moderno, nos encontramos con más dificultades. Parece que no se dan algunas de las condiciones necesarias. Es evidente que las apariciones de la resurrección no dependían: (1) de la presencia de ningún medium, (2) de ningún grupo de buscadores de lo sobrenatural, ni (3) de ningún otro tipo de condiciones determinadas. Aquel que aparecía no era una simple emanación espiritual. Podía ser visto claramente y oído de manera patente; podía ser tocado;
13 podía caminar por el campo,14 cocer pescado15 y comerlo.16 Se podían ver y palpar las marcas de Sus sufrimientos.17
Cuanto más cuidadosamente se estudia esta cuestión, tanto más imposible resulta explicar estas apariciones como un tipo de alucinación. Y no habrá ninguna teoría válida que intente explicar el fenómeno como una mera supervivencia del Espíritu de Jesús. La cuestión que estamos discutiendo es mucho más definida. Los registros son unánimes: Su Espíritu inmortal volvió a Su cuerpo humano mutilado; Su cuerpo fue cambiado instantánea y milagrosamente en un cuerpo nuevo, espiritual, diferente de Su carne y sangre mortales, pero de todas maneras identificable.


Cuanto más cuidadosamente se estudia esta cuestión, tanto más imposible resulta explicar estas apariciones como un tipo de alucinación. ... Los registros son unánimes: Su Espíritu inmortal volvió a Su cuerpo humano mutilado; Su cuerpo fue cambiado instantánea y milagrosamente en un cuerpo nuevo, espiritual, diferente de Su carne y sangre mortales, pero de todas maneras identificable.

OTRAS EVIDENCIAS
Se podría decir mucho más, pero en este artículo sólo podemos compendiarlo brevemente:
1. Existe una gran compañía por todo el mundo denominada Iglesia Cristiana. En la historia se la puede remontar hasta Palestina, alrededor del 30 d.C. ¿A qué se debe su origen? Sus registros más antiguos afirman claramente que su origen data de la resurrección de su Fundador de entre los muertos. ¿Qué otra sugerencia explica los hechos?
2. Existe la institución del Domingo Cristiano, que también puede ser remontada al mismo lugar y fecha. ¿Qué diremos sobre su origen? Los judíos estaban fanáticamente adheridos a su Sábado. Considerando que la iglesia en su origen era casi exclusivamente judía, se precisaría de un acontecimiento de significación profunda y revolucionaria para hacerlos cambiar al primer día de la semana. Y así fue; ni más ni menos que la resurrección. La misma línea de razonamiento podría aplicarse a la observación de la Pascua.
3. Consideremos el éxito de la iglesia primitiva. La base y sustancia de la predicación apostólica era la resurrección, y fue predicada a pocos minutos del camino de la tumba de José. ¿Cómo podemos explicar los miles que creyeron, a pesar de la feroz oposición, y el gran número de sacerdotes que se adhirieron a la fe?18 La respuesta parece decisiva: el hecho básico de la tumba vacía era indiscutible.
4. Aún más, ¿cómo explicamos el extraño intervalo de siete semanas entre el acontecimiento y su primera proclamación? Ningún inventor de falsas evidencias y ningún soñador de leyendas hubiese fabricado esta historia así. La única explicación adecuada es la que aparece en los registros mismos: Los discípulos pasaron los primeros cuarenta días en comunión intermitente con su Señor resucitado. Durante los diez días siguientes esperaron, como les ordenó Cristo, por «la promesa del Padre», el Espíritu Santo, que había de infundirles poder.19
5. También, parece indiscutible que el mismo Cristo predijo Su crucifixión y resurrección. Incluso el crítico que intenta explicar la claridad de algunas de las predicciones como reminiscencias ex post facto, ha de explicar la acusación en Su juicio. Jesús, se afirmó, había dicho: «Puedo destruir el templo de Dios, y volver a levantarlo en tres días.»20 Esto es, evidentemente, una versión mutilada de Sus palabras reales sobre Su futura pasión y resurrección.
6. ¿Y qué de los mismos apóstoles? ¿Qué hizo cambiar aquel puñado de pobres y vencidos cobardes en un grupo de irresistibles misioneros que pusieron el mundo del revés porque ninguna oposición podía detenerlos? ¿Qué cambió a Pedro de un hombre débil que negó a su Maestro bajo las preguntas de una joven esclava, a un hombre que no podía ser silenciado por todo el Sanedrín? Pablo y los evangelistas nos dan parte de la explicación: Se apareció a Pedro.21 ¿Qué es lo que cambió a Jacobo, el hermano humano del Señor, y que no era en absoluto partidario de Él, en el líder reconocido de la iglesia en Jerusalén, y todo en el corto espacio de unos pocos años? Se nos dice: «Se apareció a Jacobo.»22 ¿Qué otra cosa hubiese podido llevar a este antiguo crítico a describir a su hermano como «el Señor de la Gloria»?23 ¿Y qué de Saulo el perseguidor (que debió haber conocido todos los hechos sobre la tumba de José), y de Esteban el mártir, y de la multitud de otros testigos?
7. Consideremos la experiencia de los cristianos a lo largo del tiempo. Una gran multitud de hombres y mujeres, de alta o baja posición, ignorantes o instruidos, civilizados y salvajes, réprobos y respetables, han encontrado su salvación y gozo en el Cristo resucitado y vivo. Sus vidas transformadas han dado testimonio de la realidad de su experiencia.
8. Finalmente, consideremos a Aquel que resucitó. Algún crítico podrá objetar que una resurrección de entre los muertos es cosa tan increíble que ninguna cantidad de evidencia será suficiente. (Una actitud así parece llena de prejuicio y acientífica, pero de todas maneras la consideraremos). Supongamos que la resurrección de un hombre ordinario sea increíble. Pero esta línea de razonamiento no puede ser aplicada a Aquel que estamos considerando. Él fue único: en todo lo que hizo, en todo lo que dijo, en todo lo que fue. Sea como sea que lo miremos, Él está en una clase en solitario. Incluso aparte de la resurrección, hay razones excelentes y convincentes para creer que Él era «Dios manifestado en carne.» ¿Por qué es pues increíble que una Persona así resucitase de entre los muertos? Hubiese sido mucho más increíble si no hubiese resucitado. El más hondo de todos los misterios es que muriese «por nosotros los hombres y por nuestra salvación.» Pero habiendo muerto, no es ningún misterio que también resucitase.


¿Qué cambió a Pedro de un hombre débil que negó a su Maestro bajo las preguntas de una joven esclava, a un hombre que no podía ser silenciado por todo el Sanedrín? Pablo y los evangelistas nos dan parte de la explicación: Se apareció a Pedro.
La prueba definitiva de la resurrección, para cada persona, está en su conocimiento del Cristo resucitado, porque en esta cuestión la evidencia de la experiencia puede hacer de suplemento a la evidencia de la historia. La promesa del Salvador resucitado se mantiene: «Mira, estoy a la puerta y llamo. Si alguno escucha mi voz y abre la puerta, entraré a él y comeré con él, y él conmigo.»24


La promesa del Salvador resucitado se mantiene: «Mira, estoy a la puerta y llamo. Si alguno escucha mi voz y abre la puerta, entraré a él y comeré con él, y él conmigo.»

Evidencia de la resurrección de Jesús (1)

La evidencia de la resurrección
Por J. N. D. Anderson
Versión castellana: Francesc Closa

La Pascua no es primariamente un consuelo, sino un reto. El mensaje de la Pascua es o bien el hecho supremo de la historia o bien un fraude colosal. En los días de la iglesia primitiva parece que la gente se daba cuenta de esta antítesis. Por un lado había un pequeño grupo de hombres y mujeres que trastornaron el mundo con su apasionada proclamación del milagro que había transformado sus vidas; por otro lado, había los que denunciaban toda esta historia como una consumada blasfemia.
Hoy día esta cuestión no es vista tanto como un todo o nada: la nuestra es una edad tolerante, y sospecha de todos los fanatismos. La mayoría de la gente no tiene ningún deseo de atacar el mensaje de la Pascua; pero sólo se lo creen a medias. Para ellos es una historia bonita, llena de significado espiritual, pero, concluyen: ¿por qué preocuparse de su importancia literal?
Esta actitud se aparta de la realidad: o bien la resurrección es algo infinitamente más grande que una bonita historia, o bien es infinitamente menos. Si es verdad, entonces se trata del hecho supremo de la historia; y dejar de ajustar la propia vida a sus implicaciones significa una pérdida irreparable. Si no es verdad, si Cristo no hubiese resucitado, entonces el cristianismo sería un fraude total lanzado sobre el mundo por unos embusteros consumados o, en el mejor de los casos, por unos estúpidos engañados. Pablo se daba cuenta de ellos cuando escribió: «Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe. Y somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que Él resucitó a Cristo, al cual no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan.»1
Por tanto, la cuestión es: ¿Es cierta o falsa la resurrección de Jesucristo? Nos es vital decidirnos por una respuesta a esta pregunta. Pero ¿cómo podemos hacerlo? ¿cómo podemos examinar la evidencia de un acontecimiento que sucedió hace más de mil novecientos años?
Encontrar los datos relevantes no es una tarea tan dura como pudiera parecer. Tenemos al menos dos métodos disponibles: (1) Podemos examinar la evidencia histórica, y (2) podemos aplicar la prueba de la experiencia. Se podría examinar la evidencia histórica para determinar si es coetánea, honesta, convincente y susceptible de cualquier interpretación naturalista. La experiencia se pone a prueba verificando el efecto de las demandas y de la resurrección de Cristo en nuestras propias vidas y en las de otros. En este artículo nos atañe primariamente el primero de estos métodos.


... o bien la resurrección es algo infinitamente más grande que una bonita historia, o bien es infinitamente menos. Si es verdad, entonces se trata del hecho supremo de la historia; y dejar de ajustar la propia vida a sus implicaciones significa una pérdida irreparable. Si no es verdad, si Cristo no hubiese resucitado, entonces el cristianismo sería un fraude total lanzado sobre el mundo por unos embusteros consumados o, en el mejor de los casos, por unos estúpidos engañados.

EL TESTIMONIO ESCRITO
¿Qué documentos nos ofrecen la historia de la Pascua? Los documentos primarios son los testimonios escritos de seis testigos: Mateo, Marcos, Lucas, Juan, Pablo y Pedro, apoyados por los testimonios de la iglesia primitiva.
Con frecuencia no nos percatamos de los grandes avances que la investigación moderna ha realizado en la determinación de la fecha y paternidad de estos registros escritos. En el siglo XIX, un número de incrédulos, dotados de una considerable erudición, hicieron grandes esfuerzos para demostrar que los evangelios habían estado escritos a mediados del siglo II d.C. (alrededor de cien años después de los acontecimientos), cuando la leyenda y la imaginación habrían podido distorsionar los hechos. Pero este intento ha fracasado. Ha quedado aplastado bajo el peso de la evidencia histórica positiva que crece más y más con el paso del tiempo.
Los relatos escritos de la vida de Cristo fueron registrados en una fecha extraordinariamente cercana a los hechos. He aquí tres ejemplos:
Pablo, en su carta a los Corintios,2 da una lista detallada de diversas apariciones de la Resurrección. Apenas si se encuentra un erudito que haya puesto en duda la genuinidad de Primera Corintios; su fecha de redacción está establecida sobre el 56 d.C. El apóstol escribe a los Corintios mencionando que él ya les había dado oralmente a sus lectores aquella información (o sea, el 49 d.C.), y que él también la había «recibido», se supone que de aquellos que eran apóstoles antes que él.3 Esto nos puede situar en el 40 d.C., dentro de los diez años posteriores a la crucifixión.
Marcos, en su evangelio, precede su relato de las apariciones de la resurrección con la historia del sepulcro vacío. Generalmente, se acepta que el evangelio de Marcos representa la enseñanza de Pedro, y que fue escrito en una época muy cercana a los acontecimientos. Algunos eruditos modernos creen que existía una versión aramea con una fecha tan temprana como el 44 d.C.
Lucas es nuestro tercer testigo. Su evangelio añade información sustancial a nuestro conocimiento de la visita a la tumba, y de las apariciones posteriores, y da el relato más pleno de la primera predicación de los apóstoles. El tercer evangelio y los Hechos de los Apóstoles han estado ampliamente aceptados como una redacción genuina de Lucas, el «médico amado». Además, Sir William Ramsay y otros han mostrado que, como historiador, Lucas era minuciosamente detallista.
Estos tres documentos fueron seleccionados porque los críticos sin prejuicios no podían excluir estos relatos apostólicos desde el punto de vista bien de la paternidad, bien de la antigüedad de fecha. Pero no hemos de olvidar los relatos escritos de Mateo, Juan y Pedro, porque estos hombres también escribieron documentos autorizados.
¿Qué hay, pues, de esta evidencia? Es extremadamente cercana a los hechos, y mucha se remonta a la primera década de la era cristiana. Así la evidencia es coetánea y ha de ser, al menos, aceptada4 como un registro sustancial de testigos oculares. ¿Cómo podemos esquivar las implicaciones? Se han hecho diversos intentos. Consideraremos los ejemplos principales, que son examinados brevemente a continuación.



En el siglo XIX, un número de incrédulos, dotados de una considerable erudición, hicieron grandes esfuerzos para demostrar que los evangelios habían estado escritos a mediados del siglo II d.C. (alrededor de cien años después de los acontecimientos), cuando la leyenda y la imaginación habrían podido distorsionar los hechos. Pero este intento ha fracasado. Ha quedado aplastado bajo el peso de la evidencia histórica positiva que crece más y más con el paso del tiempo.

TEORÍAS SOBRE LA RESURRECCIÓN
La teoría más radical consiste en dejar de lado toda la historia como una invención deliberada. Pero pocos críticos inteligentes podrán ir tan lejos. Pensemos en el número de testigos. Pablo nos dice en el 56 d.C. que la mayoría de unos quinientos testigos originales aún estaban vivos. Hemos de recordar que la mayoría de los primeros registros fueron dados, por decirlo así, con la autoridad colectiva de la iglesia inicial. Pensemos en el carácter de los testigos. Ellos dieron al mundo la enseñanza moral y ética más grande que nunca ha conocido; y ellos vivieron conforme a esto, como incluso sus opositores se vieron forzados a admitir. Pensemos en el cambio formidable que tuvo lugar en estos hombres. ¿Se puede concebir, quizá, que una mentira deliberada cambiase un grupo de cobardes en héroes, y que los inspirase a vivir una vida sacrificada que frecuentemente acababa en el martirio? La psicología enseña que nada hace al hombre más propenso a la cobardía que una mentira que pese sobre su conciencia. ¿Es quizá posible que, incluso en la frustración o la agonía, ninguno de estos conspiradores divulgase el secreto?
Otros utilizan un término algo más amable y describen los relatos de la resurrección como leyendas. Pero esto es igualmente imposible. Ya hemos visto que los registros escritos eran demasiado cercanos a los hechos para que se pudiese dar un crecimiento legendario. Unas «leyendas» puestas en circulación y registradas por testigos oculares originales no son demasiado distinguibles de unas invenciones deliberadas. Y una razón adicional para rechazar esta sugerencia la tenemos en la evidencia intrínseca de las historias mismas que contradicen la teoría de manera enfática. La clase de episodios que describen los fabricantes de leyendas (como la escena de la resurrección de Cristo, o una aparición de Cristo para confundir a sus enemigos) brillan por su ausencia, lo mismo que cualquier intento de describir su aparición a Santiago o a los otros. ¿Qué fabricante de leyendas hubiese inventado que la primera aparición de Cristo sería a María Magdalena, una mujer de poca categoría en la iglesia? Parece más probable que un falsificador hubiese dado este honor a la madre de Cristo, o a Pedro o Juan. ¿Quién puede leer estas historias del viaje a Emaús, de la aparición del Cristo a María Magdalena, o de Pedro y Juan corriendo hacia el sepulcro, sin la profunda conciencia de que no se trata en absoluto de leyendas? Los detalles de estos registros, dignos y refrenados, son demasiado fieles a la vida para ser considerados legendarios.
Estas dos teorías, la de la invención deliberada y la de la leyenda, se desmoronan delante de la realidad de la tumba vacía. Pocos eruditos las consideran seriamente. Las únicas interpretaciones racionalistas de cualquier mérito admiten la sinceridad de los registros, pero intentan explicarlos sin recurrir a lo milagroso. Estas explicaciones están caracterizadas por una intensa distinción entre los registros de las visitas a la tumba y los registros de las apariciones de Cristo: las primeras son explicadas con una variedad de ingeniosas teorías, y las últimas son consideradas como fenómenos psicológicos o psíquicos.


¿Se puede concebir, quizá, que una mentira deliberada cambiase un grupo de cobardes en héroes, y que los inspirase a vivir una vida sacrificada que frecuentemente acababa en el martirio? La psicología enseña que nada hace al hombre más propenso a la cobardía que una mentira que pese sobre su conciencia.

TEORÍAS DE «TUMBA VACÍA»
La explicación más antigua de la tumba vacía es que los discípulos robaron el cuerpo.5 No obstante, esta sugerencia ha sido abandonada. Es imposible, tanto desde el punto de vista psicológico como ético. Los discípulos no eran precisamente el tipo de gente que hubiese podido llevar a término esta empresa, por mucho que se estire la imaginación; tampoco se puede conciliar un fraude deliberado de esta naturaleza ni con sus caracteres ni con su conducta posterior. Incluso si unos cuantos hubiesen actuado con independencia del grupo, es inconcebible que nunca lo hubiesen dicho a los otros. ¿Acaso es razonable que ninguno de ellos, ni bajo tortura o martirio, admitiese nunca el engaño? Nunca se ha conocido ni un murmullo de un rumor semejante dentro de la iglesia.
Más plausible es la sugerencia de que o bien las autoridades judías o las romanas, o bien José de Arimatea, se hubiesen llevado el cuerpo del sepulcro. Pero ¿por qué? Cuanto más se estudian las hipotéticas razones para este traslado, junto con las ocasiones y circunstancias sugeridas, menos probables parecen. Pero hay una consideración aún más decisiva. Si las autoridades trasladaron el cuerpo, ¿por qué no lo dijeron, abortando de esta forma la predicación de la resurrección? Hemos de recordar que al cabo de siete semanas Jerusalén estaba hirviendo a causa de esta predicación. Las autoridades no sólo deseaban aplastar esta peligrosa herejía, sino que también se quejaban de que los apóstoles intentaban «echar sobre nosotros la sangre de este hombre».6 Los seguidores de Cristo acusaron públicamente a las autoridades de haber negado al Santo y al Justo y de dar muerte al Autor de la Vida.7 ¿Por qué el Sumo Sacerdote no hizo una declaración de que el cuerpo había sido trasladado bajo sus órdenes o cumpliendo órdenes de los romanos? ¿Por qué las autoridades no tomaron por testigos a los que habían tomado parte en el traslado? ¿Por qué no indicaron la verdadera tumba, o, como último recurso, no presentaron los restos corrompidos del cadáver de Cristo? ¿Por qué, en lugar de todo esto, aquella mísera calumnia contra los discípulos?

Otros utilizan un término algo más amable y describen los relatos de la resurrección como leyendas. ... Estas dos teorías, la de la invención deliberada y la de la leyenda, se desmoronan delante de la realidad de la tumba vacía. Pocos eruditos las consideran seriamente.

Por lo que respecta a José de Arimatea, el crítico ha de decidir entre la declaración evangélica según la cual era un discípulo secreto que proveyó la tumba por reverencia a su Maestro,
8 y la sugerencia alternativa de que se trataba de un judío piadoso que quería asegurar el entierro del cuerpo (¿pero por qué sólo de aquel cuerpo?) antes del sábado. Si aceptamos el primer punto de vista, parece improbable que hubiese querido trasladar el cuerpo e increíble que no hubiese informado a los apóstoles, y esto nos conduce de nuevo a la teoría del engaño, considerada anteriormente. Si aceptamos el punto de vista alternativo, es igualmente improbable que hubiese actuado sin el conocimiento previo de las autoridades. Y es inconcebible que no les hubiese informado después, cuando Jerusalén estaba hirviendo con la predicación de la resurrección. Esto nos vuelve otra vez a la objeción tratada en el párrafo anterior.
Otra sugerencia es que las mujeres fueron a una tumba equivocada. No conocían Jerusalén demasiado bien y llegaron allí en la incierta luz de la madrugada; se perdieron. Un joven que se encontraba por allí se dió cuenta de sus propósitos, y les dijo: «Buscáis a Jesús ... No está aquí. Mirad (señalando a otra tumba) el lugar donde lo pusieron.» Pero las mujeres se llenaron de pavor y salieron corriendo. Después llegaron a creer que el joven era un ángel con el anuncio de que su Señor había resucitado de entre los muertos.
Esto es muy ingenioso, aunque implica la omisión arbitraria de la frase «Ha resucitado» justo en el centro de las palabras del joven.9 Es significativo, no obstante, que los proponentes de esta teoría se dan cuenta que no es tan fácil como parece, viéndose impulsados a introducir interpretaciones en la misma. Por ejemplo, añaden por lo general que cuando las mujeres huyeron de la tumba no informaron inmediatamente a los apóstoles de lo que había sucedido. Pero ¿por qué los apóstoles no comprobaron los hechos, o no comenzaron a predicar la resurrección en el acto, sin aquel retardo de siete semanas? Los proponentes de esta hipótesis explican esta falta de contacto entre las mujeres y los apóstoles con la suposición de que los apóstoles ya habían huido de Jerusalén a Galilea, y que no regresaron hasta unas tres semanas después con los relatos de las apariciones a Galilea. Las mujeres no contaron la historia de su visita a la tumba hasta que los apóstoles regresaron a Jerusalén. Entonces, los apóstoles, obsesionados con sus propias experiencias místicas o psíquicas, sumaron dos y dos y lograron al menos cinco.
Pero ¿por qué todos los apóstoles hubieron de huir tan precipitadamente? Sin duda que Jerusalén no era un lugar demasiado seguro para ellos en aquellos momentos, pero en este caso ¿por qué habrían de dejar las mujeres atrás? Una acción así hubiese sido totalmente cobarde y vil. Y las mujeres ¿por qué no los habrían de seguir? ¿Por qué se quedaron solas por tres largas semanas, en contra de sus costumbres normales y en circunstancias aparentemente peligrosas? Todo resulta muy difícil y oscuro.
Pero esta teoría y la anterior se rompen en el mismo punto. ¿Por qué, si así fue, los sacerdotes no presentaron al joven y denunciaron todo el engaño? ¿Por qué no señalaron la tumba verdadera o enseñaron el cuerpo? ¿Y por qué no leemos de ningún rumor de la antigüedad mencionando alguna otra posible tumba como lugar de peregrinación y de reverencia? Parece que sólo hay una respuesta: todos, tanto los amigos como los enemigos, conocían la verdadera tumba y sabían que estaba vacía.


... esta teoría y la anterior se rompen en el mismo punto.
Se ha sugerido otra explicación de los fenómenos. La propuso Venturini a comienzos del siglo XVIII, y es como sigue: Leemos en los evangelios que se informó que Cristo había muerto un poco antes de lo normal; Pilato quedó evidentemente sorprendido de que «ya hubiese muerto».10 En realidad, naturalmente, no estaba muerto, y solamente había desfallecido debido al agotamiento provocado por la agonía de la crucifixión y de la pérdida de sangre. Es en esta condición que fue sepultado. La frescura y la quietud de la tumba lo reanimaron, y finalmente salió y se mostró a sus discípulos. Pero aquellos hombres ignorantes creyeron que había resucitado de entre los muertos.
Esto vuelve a parecer ingenioso pero es totalmente insostenible. En primer lugar, los relatos más antiguos son enfáticos sobre el hecho de su muerte. Todo el mundo, los romanos, los judíos, los discípulos, resultaron igualmente unánimes. De entre todas las insinuaciones lanzadas contra el cristianismo desde el principio, no se ha oído ni un rumor de esta clase.
Pero supongamos por un momento que Cristo desfalleciese de puro agotamiento y que fuese sepultado en esta condición. Por lo que parece, se nos pide que creamos que tres días en una tumba fría, sin alimentos ni atención médica, lo reanimarían de tal manera que, en lugar de resultar el último golpe sobre su vacilante vida, pudo:
  • librarse de las telas funerarias cargadas de especias con que estaba envuelto.
  • remover una piedra que tres mujeres se sentían incapaces de desplazar.
  • aterrorizar a los guardias romanos, y
  • caminar unos cuantos kilómetros con los pies traspasados y heridos.
Sobre este punto, escuchemos al escéptico Strauss:
«Es imposible que un ser que hubiese salido medio muerto del sepulcro, arrastrándose medio muerto y enfermo, necesitando asistencia médica y precisando de vendajes, recobrar fuerzas, y recibir las atenciones de los suyos, y que finalmente cediese bajo sus sufrimientos, hubiese podido dar a sus discípulos la impresión de que era el vencedor sobre la muerte y el sepulcro, el Príncipe de la Vida; impresión ésta que constituyó la base de su ministerio futuro. Una reanimación así ... no hubiese podido de ninguna manera cambiar su tristeza en entusiasmo, ni haber elevado su reverencia en adoración».11
Además, un Cristo así se hubiese constituido en parte de un grosero engaño. ¿Acaso un crítico inteligente sugeriría tal cosa?
Quedan por considerar tres puntos adicionales sobre la tumba. Primero, ¿por qué no encontramos ninguna mención de la historia de las mujeres en las primeras predicaciones apostólicas, tal como quedan registradas en el libro de los Hechos y en algunas epístolas? Pedro y los otros, en sus predicaciones apologéticas y evangelísticas sobre el hecho de la resurrección, insistieron una y otra vez en que (1) era un cumplimiento de la profecía del Antiguo Testamento; (2) demostraba que Aquel así resucitado había sido enviado por Dios y está ahora exaltado como Príncipe y Salvador; y (3) ellos eran testigos oculares de aquello que proclamaban. Pero en toda su predicación pública no encontramos ninguna referencia a la tumba. Se encuentran los relatos solamente en los registros (los evangelios) que fueron escritos para la instrucción de los nuevos convertidos. Ciertamente, solamente puede haber una explicación de esta singular omisión: El hecho de la tumba vacía era de conocimiento general, y no era preciso insistir acerca de ello; la única controversia giraba en torno a la explicación de los hechos. Por esto, era en la explicación que se concentraban los apóstoles.
Segundo: ¿Cómo podemos explicar el evidente descuido de la tumba en los tiempos de los apóstoles? No hay ninguna evidencia de que se convirtiera en un centro de peregrinación, ni tan sólo de reverencia o interés. Quizá se pueda comprender esto en hombres y mujeres creyentes en la resurrección, pero ¿qué diremos de todas las multitudes que, aunque no fuesen profesantes del cristianismo, deberían haber quedado profundamente influenciadas por el profeta de Galilea; algunos, incluso, habiendo sentido su toque sanador?
Tercero, la frase que hemos utilizado repetidas veces, la tumba vacía, no es rigurosamente exacta. Un relato de un testigo ocular nos registra la visita de Juan y Pedro a la tumba, en un pasaje vívido, aunque contenido:
«Así que Pedro emprendió el camino, y el otro discípulo; e iban hacia el sepulcro; y comenzaron a correr los dos juntos; y el otro discípulo se adelantó, corriendo más rápido que Pedro, y llegó el primero al sepulcro, y observando su interior vio que estaban allí las telas de lino, pero no entró. A continuación llegó Simón Pedro y entró en el sepulcro; y fijó su atención en las telas allí puestas, y en el sudario que había estado en su cabeza, no junto con las telas de lino, sino aparte, recogido en un lugar. Entonces el otro discípulo entró también —el que había llegado primero al sepulcro— y vio y creyó.»12
Así que las telas de lino y el sudario aún estaban allí, no deshechas o desordenadas, sino puestas justo como estarían si el cuerpo hubiese desaparecido o las hubiese atravesado, la capa superior caída sobre la inferior, y el sudario separado del resto por el espacio donde había estado el cuello. Pero el cuerpo no estaba allí.
Así, la tumba vacía constituye una verdadera roca contra la que todas las teorías racionalistas de la resurrección se estrellan en vano.


«Es imposible que un ser que hubiese salido medio muerto del sepulcro, arrastrándose medio muerto y enfermo, necesitando asistencia médica y precisando de vendajes, recobrar fuerzas, y recibir las atenciones de los suyos, y que finalmente cediese bajo sus sufrimientos, hubiese podido dar a sus discípulos la impresión de que era el vencedor sobre la muerte y el sepulcro, el Príncipe de la Vida.»

Wednesday, March 09, 2011

Friday, March 04, 2011

¿Es la iglesia de Cristo una institución sostenible para el siglo 21? (2da parte)

Aquella iglesia del Libro de los Hechos, era la iglesia de Cristo, allí estaban sus discípulos y luego apóstoles –aunque nunca dejaron de ser discípulos- no controlando, no obrando dictatorialmente, no imponiendo sus propios criterios por la fuerza, o manipulando a la creciente grey con el argumento de que eran los que anduvieron con el Maestro; no en definitiva, sino que eran hombres que obedientemente siguieron las instrucciones de Jesús, al detalle. Fueron al aposento alto recibirían el Espíritu prometido de Dios, y desde entonces, estarían bajo su mando y dirección. En efecto, Jesús como Señor de la iglesia, a través de su único y legítimo representante, el Espíritu Santo, dirigía el movimiento y estrategia de la naciente comunidad de seguidores que El llamó su iglesia, la cual compró con su propia sangre y fundó en el día de Pentecostés. Esa iglesia, compuesta por los apóstoles del Cordero y los demás discípulos de Cristo, sí que era una institución sostenible, ¿por qué? porque como mas adelante explicaremos, era capaz de servir a las necesidades de la sociedad, ya que era de manufactura divina, y tal como está escrito “todo lo que es nacido de Dios vence al mundo” (1Jn.5:4,5); pero no sólo era sostenible, sino imparable, a tal punto que ni el mismo Satanás con todas sus huestes podían detenerla, ni tramar nada en contra de ella. Los enfermos eran sanados, los demonios expulsados, los hambrientos alimentados, los pobres tenían sus necesidades básicas cubiertas, los solitarios como los huérfanos y viudas encontraban una familia que los trataba como parientes verdaderos, compruébese nomás, como desapareció el egoísmo y la indiferencia de la gente (Hch.2:43-45), todos compartían sus propiedades en beneficio de los hermanos en necesidad. ¿Qué gobierno de este mundo o cuerpo de leyes sociales u organización de beneficencia o programa de convenios internacionales podría haber producido un fenómeno de esta magnitud? Ninguno, sino, solo la intervención del Todopoderoso a favor de su pueblo, su iglesia.
Cuando averiguamos por el significado del término “sostenible”, muy en boga en nuestros tiempos, por cierto, encontramos que éste proviene del mundo de la macro-economía en conexión con medio ambiente, empezándose a usar dicho vocablo hacia finales de los 80 por la ONU, y está definido en función del uso de los recursos ambientales por esta presente generación y por las futuras, de tal suerte que se habla de un “desarrollo sostenible” y es conceptualizado así:

"Es el desarrollo que satisface las necesidades actuales
de las personas sin comprometer la capacidad
de las futuras generaciones para satisfacer las suyas."

Al hablar de la iglesia como una institución que debiera poseer estos alcances y características, y siguiendo el sentido que se le da al concepto antes mencionado, entonces tenemos que, la iglesia en su evolución, debe ser capaz de satisfacer las necesidades humanas en el mundo de hoy, haciendo uso de recursos que sean renovables y que puedan estar disponibles –a través de ella- por causa de su esmerado cuidado de trabajar de tal forma que encuentre siempre dichos recursos y disponga de ellos para usarlos en beneficio de futuras generaciones.
Creo, sin la menor duda, que quienes están leyendo este mensaje, saben a lo que me estoy refiriendo. Si La iglesia de Cristo es una institución divina, y tiene como recursos para su desenvolvimiento en esta tierra, es decir, para cumplir su misión, el poder de Dios que es inagotable y que está a disposición de su pueblo, y más aún, cuenta, para planear sus movimientos en el mundo, con el mejor estratega de la historia, El Espíritu Santo. Si todo esto es así, entonces ¿por que razón hoy en día la iglesia es lo que es? Parece haber perdido la brújula, y se ha convertido, como dijo el pastor Jerry Cook, “en una isla de impertinencia en medio de un mar de desesperación”
¿Dónde está el poder de Dios? ¿dónde está el Espíritu Santo? ¿dónde están los hombres ungidos de Dios que han renunciado a todo orgullo y arrogancia y son guiados por el Santo Consolador? ¿Dónde está la verdadera iglesia de Cristo? o ¿por qué ha llegado la iglesia del Señor a este estado tan crítico?
En la próxima parte de esta entrega, voy a tratar de señalar, las que creo, son las causas de esta presente tragedia. Dios nos guarde.
Ozzy

Thursday, March 03, 2011

KYOSKO - DEPENDE DE VOS

Mira este video y escucha el mensaje dejando que Dios te hable al corazón.Ozzy.

Friday, June 18, 2010

¿Es la iglesia de Cristo una institución sostenible para el siglo 21?



La respuesta a este interrogante, tendría que ser obviamente afirmativa; es más, esta pregunta produciría un airado reclamo desde los sectores tradicionalistas y fundamentalistas del mundo cristiano, y podría tomarse como una irreverencia y hasta una ofensa y burla a los dogmas de la iglesia. Por cierto, una reacción así, es justificable, por tanto quiero apurarme a confirmar tal respuesta, pero debo añadir que, esto será así, siempre y cuando ciertas condiciones impuestas por la revelación divina y reclamadas por la historia se fusionen. No obstante, antes de mencionar cuales son estas condiciones, es necesario hacer un cuestionamiento del título de esta disertación.
Tenemos dos conceptos que debemos analizar antes de seguir con el tema, y son: a) La iglesia de Cristo, y b) El concepto de institución sostenible.
a) La iglesia de Cristo. Es en forma deliberada que me refiero a la iglesia de esta manera, es decir, vinculándola con su fundador y eterno líder y señor, Jesús de Nazaret. Nótese que no he dicho “iglesia evangélica” o “carismática” o “renovada” o “católica” o “protestante o reformada”, ni tampoco me estoy refiriendo a ninguna denominación de las que conocemos; la iglesia a la que hago mención es aquella que Jesucristo mismo dijo que edificaría y que por tal razón ni las fuerzas de la muerte podrían contra ella(Mt.16:18); es aquella a la cual el apóstol Pablo llama “familia de Dios” y que además tiene como estatutos fundamentales a los apóstoles y profetas (revelación escrita de Dios)y a Jesús mismo como la piedra angular (cimiento principal de una edificación)(Ef.2:19-20); ésta iglesia es la que Cristo mismo cuida, sustenta, hermosea y santifica (Ef.5:25-27)y podría seguir extendiendo la descripción; pero me pregunto: ¿existe esta iglesia hoy en día?, ¿es real?, ¿es concreta?, o ¿solo es real en las sagradas Escrituras, es decir, solo vive en sus páginas? Es real; claro que lo es; esa iglesia se hizo históricamente real en el día de Pentecostés, cuando a las nueve de la mañana descendió el Espíritu de Dios sobre los fervientes y expectantes discípulos de Cristo que aguardaban en el ultimo piso de una casa en Jerusalén, evento que todos conocemos, ya que está relatado en detalle en el libro de los Hechos de los apóstoles, único documento escrito que narra la historia del cristianismo primitivo. Pero, reitero, ¿existe actualmente esa iglesia que comenzó aquel día con la venida del Consolador? Si la respuesta es positiva, entonces, ¿dónde está o dónde se reúne tal iglesia?, en todo caso, ¿cómo la reconoceríamos? Que nadie se asuste con lo que voy a mencionar: Actualmente no existe ningún grupo o denominación llamada cristiana, tenga la orientación que tenga, que pueda demostrar una conexión histórica doctrinal directa con Pentecostés. Esto no quiere decir que no haya algún grupo de fieles seguidores de Jesús que genuinamente anhelen conformar sus vidas a las demandas de Dios y vivir las enseñanzas del Maestro hasta las últimas consecuencias, siguiendo la dirección del Espíritu Santo. Si hay gente así en este mundo, entonces, esa es la iglesia de Cristo, y ese grupo de discípulos de Jesús, seguramente tendrá que padecer persecución y tal como lo señala el autor de la epístola a los Hebreos, y esto sería perfectamente aplicable a estos santos: “el mundo no es digno de ellos” (He.11:38) continuará ...

Wednesday, July 22, 2009

Entrevista a Cristian Romo (parte final)


O:¿Son las demandas de Jesucristo todavía válidas para nuestra sociedad presente?
C:"Yo creo que sí; porque la Palabra de Dios, los principios de Dios, las demandas del Señor no pueden cambiar. Si él es un Dios que no cambia, en él, dice la Palabra, que no hay mudanza ni sombra de variación, entonces, lo que él estableció, por mas que el mundo cambie y las cosas sean distintas en el mundo, los principios de Dios van a ser válidos hasta que Cristo vuelva."
O:Si esto es así, entonces, sería igual predicar el evangelio a un ciudadano de Zimbabwe en África que a unO de Notting Hill en Inglaterra?,en todo caso, ¿qué cosas deben cambiarse?
C:"Yo creo que el evangelio es el mismo para todos los ciudadanos del mundo, pero lo que sí debemos tener presente, es la manera de como llegar a cada cual, es decir, tratando de situarnos en el lenguaje y entendimiento que ellos tienen. Esto es lo que personalmente me ha sucedido cuando predico en Europa; predico lo mismo que predico en América Latina, pero, con otras palabras, con otro lenguaje, para que sea recibido de una manera positiva, porque si usamos el mismo lenguaje que usamos acá, no va a entrar el evangelio en esta gente."
O:Muy bien, siguiendo el sentido de esta pregunta, semánticamente hablando, ¿es aconsejable todavía usar la palabra "reino" el día de hoy, o no debería más bien substituirse por otro término más contemporáneo, más contextual, es decir, un concepto cultural que sea más familiar y entendible?
C: "Creo que no vamos a cambiar la palabra "reino", pero sí es necesario explicar,...explicar, explayarse en el sentido profundo que tiene, para que la gente pueda entender el significado de lo que Cristo vino a enseñar y predicar con este respecto, porque evidentemente, el entendimiento de uno y otro va cambiando por causa de la misma realidad cultural y linguística; pero quiero dar un ejemplo: Estando en Brasil, hablando con un cacique de un grupo indígena, yo le pregunté, ¿cómo tu le enseñas a tu gente que Jesucristo es el Señor? y el me dijo, "es muy sencillo, yo les digo que Jesucristo es el cacique de los caciques" El no usó el lenguaje que nosotros usamos, "kyrios" en griego que significa "señor"; sino que él usó el lenguaje que ellos entienden, y así debe ser la realidad para predicar en el mundo."
O: Ahora, pongo el siguiente ejemplo, cuando se trata de presenciar un partido de futbol, y juega la selección nacional, de pronto, todos nos sentimos los grandes estrategas y empezamos a criticar al director técnico e incluso a "pedir su cabeza" nos olvidamos que somos solo espectadores y no estamos en la cancha ni dirigiendo al equipo ni jugando el partido,... bueno Cristian, en tu larga trayectoria como hombre de iglesia, como líder, tu has sido un crítico del accionar de la iglesia en cierta manera, pero, tú, sí "has estado en la cancha" y sigues "estando en la cancha", así que, desde tu perspectiva, dinos por favor,¿en qué forma crees tu que debe cambiar la estrategia de la iglesia, para que esta sea efectiva en el mundo?
C: "Yo creo que hay una cosa muy importante que debe cambiar, y es el hecho de... salir afuera. La iglesia ha estado muy introvertida ... gozándose en sí misma, creyendo que tiene un avivamiento en sí misma, pero creo, que el verdadero avivamiento viene cuando la iglesia es puesta hacia afuera, para tocar al mundo, para transformar la sociedad; y esto se hace simplemente dejando las cuatro paredes, llegando a la gente , alcanzando los diferentes estratos sociales: Yo creo que esto debe acontecer en esta etapa de la historia, para que la iglesia sea efectiva y se convierta en la "sal de la tierra" y la "luz del mundo"
O: Finalmente, aquí estamos en el intermedio de un retiro o encuentro, y tu has asistido a muchos eventos como estos, como conferencista principal, y creo que todos suponemos que esta clase de eventos sirven para inspirar a la iglesia en la misión que debe cumplir, sin embargo, ¿qué crees tu que hace falta en estos encuentros, para que cumplan mejor su propósito?
C: Creo que cada encuentro debería tener, efectivamente, una dirección de parte de Dios, para insistir en aquello que El tiene como proyecto divino; ... si estamos en eventos como estos, sólo para inspirarnos, la pregunta es: ¿inspirarnos en qué? Tiene que haber un propósito, tiene que haber una meta, tiene que haber algo objetivo, porque Dios es objetivo, Jesucristo fue objetivo en su venida a la tierra, y nosotros no podemos perder ese norte; por lo tanto creo que los encuentros tienen que tener una objetivo claro, para poder apuntar hacia lo que Dios está queriendo con su iglesia. Eso es lo que yo pienso.
Final.

Sunday, January 04, 2009

Entrevista a Cristian Romo (parte 1)


Tras 20 siglos de cristiandad en el mundo y ahora ya en el siglo 21, la iglesia juntamente con el mundo han entrado en lo que se podría llamar la "recta final" de la historia. ¿Qué crees que todavía la iglesia no ha logrado conseguir o plasmar?

Creo que la iglesia no ha conseguido hacer exactamente lo que Cristo mandó a hacer, y es lo que está el Espíritu Santo insistiendo constantemente en esta etapa de la historia. ¿Por qué digo que no ha logrado hacer? Porque la iglesia se fue por un camino, digamos, muy generalizado, tomando elementos del mundo para hacer la obra de Dios, especialmente el marketing; pero el Señor sigue insistiendo: "Id y haced discípulos a las naciones", y esto es lo que el Espíritu Santo ha insistido en este tiempo. Esto es lo que está faltando en forma seria y definida.

Sabemos que has estado viajando mucho ultimamente. En cuanto a claridad sobre la misión de la iglesia en la tierra, ¿qué diferencias encuentras entre la iglesia en Europa y la iglesia en Latinoamérica?

Es evidente que hay una gran diferencia en la manera de hacer las cosas. Primero, en Europa, hay una oposición muy evidente a lo que es el gobierno de Dios, en el sentido de que el señorío de Cristo se haga una realidad y gobierne las vidas, y esto por causa del fuerte humanismo que opera en estas naciones. Es diferente predicar en América latina que predicar en Europa, la recepción es distinta, hay que usar un lenguaje un poco diferente, pero con los mismos términos de fondo, de tal manera que esta diferencia hace que el avance del reino de Dios en Europa sea un poco mas lento, hasta que el Señor vaya cambiando esa mentalidad.

En cuanto a los cambios sociales y geopolíticos, a eso que se está llamado "el nuevo orden mundial", ¿Cómo ha afectado esto a la iglesia en general?


La verdad que, más que beneficio, el nuevo orden mundial está trayendo dificultades a la iglesia, porque las constituciones políticas han ido cambiando, no en beneficio, sino en maleficio de la obra de Dios. Es que hay muchas leyes que están en contra los principios de Dios, lo cual evidentemente va a poner una restricción a la iglesia en lo legal, pero la iglesia no va a permitir que esto la limite, puesto que nosotros no estamos sujetos a los poderes temporales; por lo tanto, tenemos que hacer de todas maneras la obra de Dios. Si nuestros hermanos en otro tiempo, sufrieron persecución, restricciones por causa de las leyes temporales; tal vez nosotros tengamos que enfrentar algunas de estas cosas; pero yo creo que no hay limitación para que la iglesia realize su tarea aquí en la tierra, aunque hayan dificultades.

Continuará ...

Thursday, August 28, 2008

"Querido viejo" (conclusión)

Sí, podemos cambiar el mundo, o al menos, esa porción de mundo en la cual nuestros vástagos se moverán y se desarrollarán, e influirán, ya sea para bien o para mal, !qué terrible que es esto! !y cuán serio! El trovador bíblico decía que nuestros hijos son como flechas en la mano del arquero valiente (Sal.127:4)Creo que nosotros los viejos, tenemos que saber tensar bien el arco, para poder "disparar" a nuestras saetas hacia la vida, para que éstas den en el blanco,y al hacer impacto, dejen un efecto duradero. Tenemos que ser unos viejos queridos por nuestros hijos. Hay que hacerse querer, y eso, sí que es difícil de lograr. Volviendo al jardín de mi infancia, al jardín de mis nostalgias, dónde había flores, aves,árboles frutales, sol, sombra, juego y descanso; por sobre todo eso, estaba mi querido viejo, siempre a mi lado, bromeando, cantando, o callado descansando, pero junto a mí. Creo que eso es lo primero que tenemos que aprender mis queridos amigos que son viejos como yo, que tienen retoños como yo, ya sean pequeños, o jóvenes, tenemos que aprender a estar con nuestros hijos. El Padre está siempre conmigo diría Jesús. Hasta la próxima entrega.
Ozzy

Saturday, June 21, 2008

"Querido Viejo" (2da parte)


Lo celestial debe hacerse terrenal, lo espiritual debe encarnarse; las enseñanzas de la Biblia han de demostrarse en la vida diaria que si funcionan, que son válidas para todos los hombres; de manera que, en este asunto de la paternidad, lo que se necesita son, ejemplos de hombres que saben ser buenos padres; pero, ¿dónde se encuentran esos hombres?. Lamentablemente, esa especie de individuos escasea en nuetro medio. Mi querido viejo, no era definitivamente de ese grupo, sin embargo era mi viejo, el único, yo no lo escogí, mi madre sí, entonces, yo soy la consecuencia, el producto, el fruto, el resultado, el hijito de papá, sí, fui el engreído, el rey de la casa (así decía mi abuelo) el primogénito, el que hizo padre a mi viejo, mi querido viejo, que ya no está más con nosotros, hay veces en que lo extraño, y lo extraño de verdad: Pero, retomando el punto dejado líneas atrás, ¿dónde se encuentran esos buenos padres que han de servir de ejemplos a otros? Según las Escrituras, ese tipo de seres son parte de un grupo mayor que se llama la iglesia (la asamblea de Dios/el puieblo de Dios, su gente, su mancha, sus hijos, su familia).No obstante, para hacer honor a la verdad, ni aún entre la gente de Dios, vemos que hayan muchos buenos hogares donde hay buenos padres, esposos e hijos. Pero, ¿qué es eso de ser buenos padres?, ¿a que rasgos o características me estoy refiriendo? Como se dice in English: What makes a good father? ¿Qué cosas o virtudes hemos de ver que hay en una persona, para calificarlo como "buen padre"? Yo conversé alguna vez con uno de esos buenos ejemplos, y a manera de consejo me dijo: "si quieres saber educar a tus hijos que ya son jóvenes, entonces, métete en su mundo"; lo que me quería decir, era que yo tratara de saber que hacen mis hijos, con quienes se juntan, que actividades realizan, qué cosas les gusta, qué les disgusta, cómo se divierten, qué piensan de la vida, a qué le temen, qué les gustaría hacer, etc. en otras palabras, conocerlos. Hay muchos padres que no conocen a sus hijos, y a mí me asusta la idea. Pero, yo tengo que recordar a mi querido viejo y sus intentos escasos, precarios y empíricos por tratar de meterse en mi mundo, ¿mi mundo? ni yo estaba seguro de cuál era mi mundo en ese entonces, pero igual, allí estaba mi viejo preguntándome con mucha paciencia y con suavidad sobre un "problema" que debería haber tenido, ¿era la marihuana?, las chicas, las fiestas, la sexualidad desbordante ¿una enamorada?, !claro! tenía que haber alguna explicación a mis diez cursos desaprobados con los cuales repetí el año cuando estudiaba la secundaria. Para conocer a nuestros hijos, tenemos que estar con ellos, tenemos que estar al alcance, totalmente accesibles,siempre presentes. Creo que la ausencia del viejo es muy negativa, "por culpa del maldito trabajo" dice Franco de Vitta en su canción. Sí guardo, sin embargo, los más dulces recuerdos de mi niñez, cuando era un rubicundo kid de 4 o 5 años y me pasaba las tardes com mi querido viejo retozando en el inmenso jardín interior de mi casa situada en la av. 2 de Mayo en Miraflores (la casa ya no existe, fue demolida, y en su lugar hay un moderno edificio). Para mí eso era como el jardín del Edén! Mi viejo y yo, mi querido viejo jugando conmigo, y muchas veces tan solo haciendo una siesta después de almuerzo; pero junto a mí. Creo que eso es lo primero, el saber estar con nuestros hijos; ese es nuestro mayor logro, nuestros hijos, y ¿quién sabe, si quizás sea el único y el más trascendente? Ese es nuestro aporte a la humanidad, es así como vamos a cambiar el mundo .... (continuará)

Wednesday, June 18, 2008

"Querido Viejo" (1ra parte)


Ser padre, !caramba! es lo más difícil, trabajoso, sacrificado y complicado del mundo, suelo decir; ¿quién te enseña a ser un papá de verdad?; pues, tu "querido viejo" el padre que te engendró junto con tu madre; y, ¿si tu progenitor no la supo hacer? ¿qué ejemplo vas a seguir cuando tu tienes (tengas) tus propios hijos? Esto es algo dramaticamente real; en efecto, uno, conciente o inconcientemente repetirá el modelo vivido y recibido en casa, porque pensará que es lo normal, que así se debe hacer, y no escribo sobre casos extremos de violencia y abuso, de los cuales, lamentablemente nuestro país está saturado y enfermo; sino sobre la paternidad ejercida por personas aparentemente normales y estables como tu y yo, con trasfondo cristiano, que pretendemos seguir los parámetros bíblicos en nuestras vidas. No hay duda de que tenemos que abrir las Escrituras, y aprender de ellas, hemos de emular al Padre Celestial y comprobar en la vida diaria, cómo es su trato con nosotros; igualmente, tenemos que ser guiados por El Espíritu para saber escoger que es lo mejor para nuestros hijos,etc., sin embargo, todo esto todavía colinda con la esfera de lo místico y subjetivo, aún es muy "celestial"; debe haber algo mas, algo que haga que eso celestial "baje a la tierra" y se pueda ver, palpar e imitar, y me estoy refiriendo a ... (continuará)

Monday, August 20, 2007

¿Desastre natural, juicio de Dios o qué?

Una lectura atenta y reflexiva de Lucas 13:1-5 nos muestra que es necesario para todo ser humano el avenirse a los requisitos de Dios, si es que quiere salvar su alma. Aquí Jesús hace mención incluso de lo que parece haber sido consecuencia de un terremoto, a saber, la caída de una torre que aplastó a 18 personas, de las cuáles dijo que no eran necesariamente más culpables que el resto de los moradores de Jerusalén, más bien el Señor señaló que si no había arrepentimiento todos perecerían por igual: paganos y religiosos. Entonces, no es que nuestros compatriotas de Ica sean más impíos o pecadores que los limeños, es decir, no es que el juicio de Dios cayó sobre ellos porque son dados a la brujería o realizan prácticas inmorales, no, más bien, todo hombre, se cual fuere su condición o sus costumbres o sus pecados, tiene la bendita oportunidad de acceder a la gracia y misericordia de Dios, vía la condición establecida por El, el arrepentimento. Los desastres naturales son sólo eso, desastres, fenómenos impredecibles muchas veces, de una naturaleza que en todo caso, se encuentra convulsionada no por decisión de Dios, sino por responsabilidad total del hombre (¿quién ha producido la perforación de la capa de ozono?, ¿quién ha ocasionado el efecto invernadero calentando todo el planeta, transtornando el clima?, ¿quién tala indiscriminadamente los árboles de los bosques y contamina los ríos y mares y explota a su prójimo?)Estamos sencillamente cosechando lo que hemos sembrado, así es, somos totalmente culpables de estar destruyendo el hogar que Dios creó para nosotros. ¿Juicio por el pecado? Mis queridos hermanos menores, contemporáneos y también mayores, el juicio, el castigo de Dios por el pecado del hombre, cayó sobre su Santo e Inmaculado Hijo Jesucristo en la cruz del Calvario, allí se desató la ira de Dios para juzgar la rebelión de la humanidad; de manera que a partir de allí podemos decir que todo hombre es potencialmente salvo, si se aviene a los requerimentos de Dios, el arrepentimento y viene a los pies del Salvador, quien ha venido no para destruirnos, sino para salvarnos. Los terremotos o desastres naturales, van a servir como un recordatorio de la maldad humana, pero también de la misericordia de Dios, porque muchos corazones entenebrecidos serán conmovidos, y muchos clamarán a Dios, y como está escrito, "todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo" pero ¿quién lo hará? ¿seremos nosotros?

Thursday, March 29, 2007

¿Existe el machismo en la iglesia? (parte 2)

¿Nos hemos puesto a pensar qué pasa por la mente de un machista?, bueno, descartemos a los mundanos, para quienes no existe otra forma de concebir la vida; veamos más bien, como entiende el asunto un machista eclesiástico; ellos razonan así: “Jesucristo se hizo hombre y no mujer; este hecho seguramente indica algún tipo de superioridad del hombre sobre la mujer; por otro lado, el mismo apóstol Pablo enseñó que las casadas deben someterse a sus maridos en todo como al Señor, por tanto debe siempre existir una hegemonía masculina en esta vida” Haré trizas este argumento comenzando por afirmar que dicho comentario es, en el mejor de los casos, producto de una mente parcializada e indocta (las cuales abundan), y en el peor, una afirmación malévolamente fraguada para infringir daño en aquellas personas que son objeto del abuso de individuos que para engañar usan con astucia las artimañas del error y los terrores de la religión. “A imagen de Dios los creó, varón y mujer los creó” como reza en el “Bereshit” (título original en Hebreo del libro de Génesis que significa “En el principio”); quiere decir que es el manifiesto divino que queda establecido como principio o dogma inmutable hasta que este mundo deje de ser, y ante el cual toda palabra, doctrina, o enseñanza de la Escritura queda subordinada, para un correcto entendimiento del consejo de Dios; vale decir que, quien opine como líneas arriba he mencionado, está incurriendo en un gravísimo error de interpretación del documento bíblico. Con respecto a Efesios 5:22-24(léanlo por favor)no deberá pensarse como a alguna febril mente se le ha ocurrido, que el marido representa a Cristo ante la mujer, convirtiéndose en su mediador, ¡que tal burocracia espiritual!, aunque si es burocracia, ya no es espiritual, sino, carnal, terrenal y diabólica. Para entender correctamente este pasaje hay que leer el verso 21 donde dice que hemos de someternos unos a otros en el temor (respeto /reverencia) a Cristo; de manera que, toda sumisión al marido es en primer lugar por amor y voluntaria, y no por miedo y obligación, ni por inferioridad o debilidad, como muchas mujeres experimentan al ser forzadas por sus cónyuges, quienes las manipulan con la Palabra, cosa que es totalmente inaceptable ...... continuará

Monday, February 19, 2007

¿Machismo en la iglesia?

“A imagen de Dios los creó, varón y mujer los creó” ¿Existe el machismo en la iglesia? Puede parecer extraño el mencionar esta palabra, la cual hace a muchos (cristianos) asociarla con casos extremos de hombres que maltratan o humillan a sus esposas tratándolas como sus esclavas o como objetos de su propiedad. Naturalmente, y quiero así pensarlo, sería inconcebible que esto ocurra dentro del pueblo de Dios, ya que si existe algún tipejo por allí, que llamándose “hermano” tiene sometida a su esposa a tal vejamen, el tal está totalmente enajenado, y es un peligro para los que le rodean. El título de esta reflexión es una de las sentencias del Génesis, el pronunciamiento creador de Yahvé, del cual entendemos (¿pocos o muchos?)lo siguiente: 1. Hombre y mujer son creación de Dios; 2. Dios es el creador de la sexualidad (las diferencias sexuales del hombre y la mujer) y 3. Tanto el hombre como la mujer fueron creados a la imagen de Dios. De este tercer punto a su vez, podemos inferir con toda claridad, que hombre y mujer son de igual valor delante de Dios, poseen la misma dignidad, la misma majestad porque tienen el mismo origen y por lo tanto los mismos derechos de redención y comparten la misma bendición de ser hechos hijos de Dios, y de poder gozar de una relación personal con Dios a través de Jesucristo. Por supuesto, resulta obvio el saber que ambos, debido a sus diferencias de sexualidad, con las que van también incluidas características propias, están diseñados para realizar funciones diferentes, pero a la vez complementarias, las cuales, de ninguna manera implican diferencia en jerarquía, ergo, ni superioridad ni inferioridad de ninguno. Por lo antes expuesto, cualquier trato hacia la mujer que la haga sentirse menos, en cualquier sentido, sea en capacidad mental, espiritualidad, perspicacia, sensibilidad, buen juicio, etc, o que la haga sentirse postergada o ignorada por parte del hombre, sea su propio marido, o hermano, o pariente, o quien sea; es un trato machista, el cual es animal, terrenal y diabólico ... continuará ...

Thursday, October 05, 2006

Oracle Oozer
Aquel primer retiro (parte 1)
Tuvo lugar en algun lugar de Galilea, más exactamente en un monte - los montes tienen mucho significado para los judíos - fue en un monte donde Dios le entregó la ley a Moisés (Horeb), Josué escogió dos montes para enseñar al pueblo a distinguir la bendición de seguir a Dios de la maldición por abandonarlo (Ebal y Gerizim), fue en el monte Carmelo donde Elías desafió a los profetas de Baal y donde descendió el fuego de Dios; por lo tanto, Jesús se transfiguró posiblemente en el monte Hermón, agonizó en oración en el monte de los Olivos, murió en el monte Calvario, ascendió al cielo desde un monte cerca de Betania, y vendrá por segunda vez y pondrá sus pies sobre el monte de los Olivos. En los caps.5, 6 y 7 del evangelio de Mateo se narra lo acontecido en aquel monte de Sión: Jesús se reune con sus discípulos lejos de la multitud, para pasar un tiempo enseñándoles; es decir para estar con ellos, no para "sermonearlos", sino para instruirlos. Podemos afirmar entonces, que el monte, según todo lo expuesto hasta aquí, representaba un lugar de encuentro con Dios, y eso es precisamente lo que Jesús quería, que sus amigos estuvieran con él (compárse con Mr.3:13,14), y ni que decir que aquellos momentos con el Maestro fueron realmente inolvidables! aquel primer retiro, "el retiro del monte" fue un verdadero encuentro con el Señor. ¿Son nuestros retiros modernos encuentros con el Señor?, o ¿son solamente una actividad más de la iglesia?

Saturday, June 24, 2006

"Con la Biblia bajo el brazo" (2da parte)
Estos hombres que conducen o manejan a la iglesia en el día de hoy, también llevan la Biblia bajo el brazo, y podemos clasificarlos así:
1. Los que no conocen las Escrituras y todo lo que hacen es imitar a sus mentores (si es que los tienen), siguiendo una tradición, aunque son personas sinceras y temerosas de Dios (ésta es la especie más inofensiva).
2. Los que creen conocer las Escrituras y las "utilizan" para seguir con el programa y la línea doctrinal de su propia confesión o denominación, y son muy cerrados a aceptar algo diferente (como Saulo de Tarso), pueden ser personas sinceras en muchos de los casos (especie peligrosa)
3. Los que creen conocer las Escrituras y no permiten que hombre alguno les cuestione sus creencias y procedimientos, pues, los líderes de este tipo están determinados a beneficiarse a toda costa del rebaño de Dios (¡Cuidado! ¡peligro de muerte!)
En cambio, Jesús de Nazaret, el Buen Pastor, nunca dijo que las ovejas eran suyas, sino de su Padre (Jn.10:27-30); nunca se adueñó de sus discípulos, se los cedió al Espíritu Santo (Jn.14:15-17); nunca se benefició o se sirvió de sus discípulos; ellos se beneficiaron de él (Jn.6:53-58); nunca los dejó en la incertidumbre, al contrario, les explicó desde el principio para qué los había llamado (Mt.4:18,19; Hch.1:8); su vida entera estuvo a disposición de los doce (Jn.10:11).
El Gran pastor de la ovejas, nuestro Señor Jesucristo cumplió con la voluntad de su Padre a cabalidad, por eso, siempre llevó la Biblia bajo el brazo.
Ozzy