¿Cómo evangelizaba Jesús?
Sabemos que Él murió por nosotros en la cruz, resucitó al tercer día, comisionó a sus discípulos y envió al Consolador para la magna tarea; pero ¿qué estrategias usó para cumplir con lo dispuesto por El Padre? He aquí algunos apuntes que nos pueden ser de utilidad si es que anhelamos seguir su ejemplo
- El
tenía un mensaje claro y definido (Mt.1:17) Su
predicación contenía dos elementos esenciales: El arrepentimiento y el
Reino de los cielos, y estos elementos estaban siempre presentes en todos
sus mensajes. Nunca cambió o comprometió estos principios fundamentales,
aunque sí varió la forma de presentarlos según la ocasión y el tipo de
persona a la cual se dirigía. El era siempre auténtico y creativo para
presentar el mensaje.
- El
tenía un objetivo determinado y preciso (Lc.19:10) El sabía
cuál era su misión. El tenía una meta definida y nunca dejó que nada ni
nadie lo distrajera del rumbo que se había trazado. Desde su nacimiento
llevaba la marca de la gran tarea que habría de cumplir, y esta fue la
gran motivación de su corazón (Mt.1:21; Jn.6:38-40). Todas sus acciones estaban
gobernadas y subordinadas a su conciencia mesiánica. Nunca fue ambiguo ni
dubitativo, pues él sabía adonde quería llegar, y siempre apuntó en esa
dirección.
- El
conocía la naturaleza humana (Jn.2:23-25) El podía
ver lo que había en el corazón de los hombres, y sabía quien lo seguía por
interés personal y quien era sincero, así como era consciente del
sufrimiento de las personas que lo rodeaban. El sabía como llegar al
corazón de las personas. Sus conversaciones nunca fueron superficiales,
sino más bien profundas, y sus palabras estaban destinadas a tocar las
fibras más íntimas del alma humana.
- El
fue intensamente idóneo (Jn.10:11-15) Era el
hombre adecuado para cada ocasión y cada persona. El grandioso hecho de su
encarnación, lo había constituido en el hombre enviado para todo el género
humano, es decir el único hombre que podía obrar a favor de sus congéneres
trayéndoles la salvación. El no solo era el portador del mensaje de las
buenas nuevas, sino, el mensajero, la salvación personalizada, el salvador
de todos los hombres, el Mesías.
- El
fue siempre fue un confrontador (Jn.4:15-18) Siempre fue
directo, siempre logró que la persona asumiera su propia responsabilidad,
es decir, confrontaba a las personas con su propio pecado. No promovió ni
dio lugar a las excusas o a la autojustificación del pecador, sin embargo,
era muy sensible y cuidadoso, nunca fue brusco con nadie. Tenía la
capacidad de encontrar el momento preciso para señalarle al pecador el
camino para encontrarse con su pecado.
- El
nunca consideró los supuestos como hechos (Mr.10:46-52) El
examinaba los hechos, contemplaba a la gente, esperaba que éstas se
manifestaran, les hacía preguntas, en algunas ocasiones se mantenía en
silencio, en otras les respondía con otra pregunta. Sus palabras no eran
las mismas para todos; él conducía las cosas de tal forma, que quedara al
descubierto la realidad de los hechos. Siempre llegó al fondo de todo
asunto, al corazón de la verdad. El no prejuzgaba, mas bien juzgaba
(Jn.8.15, 16).
- El
nunca trabajaba solo (Jn.5:19) Jesús siempre obró en total
sujeción y armonía con su Padre celestial, nunca se presentó como un “free
lance”, siempre fue muy cuidadoso de hacer referencia a la sumisión a su
Padre (Jn.7:15-18) El sabía trabajar en equipo; es por eso que llamó doce
hombres para realizar la misión, con quienes trabajó “hombro a hombro” (Mt.9:35-10:15).
- El
sabía organizar bien su tiempo (Jn.9:4) Nunca se
permitió el lujo de desperdiciar ni un solo minuto de su vida, toda su
vida estaba sujeta a la misión que tenía que cumplir, y en base a ésta,
organizaba su horario, Nunca hizo nada de más, ni tampoco nada de menos,
todo lo hizo en su tiempo, y nunca postergaba las cosas (Jn.4:35)
- El
fue siempre guiado por el Espíritu Santo (Lc.4:1, 14 - 21; He.9:13,14) Toda
obra que Jesús realizaba la hacía en virtud del poder del Espíritu Santo
que moraba en él, por eso recibió el nombre de el Cristo, que significa el
Ungido (Mesías). Por esta razón, Jesús fue siempre creativo, innovador,
nunca rutinario ni estructurado a patrones religiosos, aunque al mismo
tiempo fue un celoso cumplidor de la ley (Mt.5:17-20)
- El fue siempre motivado por el amor (Mr.10:21) El amaba a todos los que venían a él, y aún a los que le rechazaban. Enseñó sobre el amor, explicando que, la base de la vida, era el amor a Dios y el amor al prójimo. Vivió como jamás nadie podría haberlo hecho, la experiencia del amor verdadero, al entregarse por los suyos (Jn.13:1; 15:9, 10)
- Su misión la llevó a cabo haciendo discípulos (Mt.9:35 – 10:4; Jn. 17:4-10) Su misión consistió en discipular, y a esa tarea consagró todo su tiempo. El predicaba el evangelio del reino de Dios, sanaba a los enfermos, expulsaba demonios, asistía a los hambrientos y necesitados, predicaba en las sinagogas atendía a las multitudes; pero a sus discípulos en particular los instruía en detalle, tuvo una estrecha relación con ellos en el día a día; les explicaba las Escrituras, les hablaba de la vida en todos sus aspectos, los comisionaba a anunciar el reino. Resulta claro que el centro, objeto y prioridad de su enseñanza fueron sus discípulos,(Mr 3:13-19; 4:34) las multitudes eran bendecidas en segundo lugar, es decir, como consecuencia de lo anterior.
- El
ha ordenado a sus discípulos hacer lo mismo que Él hizo hasta el fin de
los tiempos ( Mt. 28:16-20)
Su mandato, llamado también “la gran comisión” no ha cambiado, sigue siendo el mismo. Ahora se habla mucho de misiones, y gracias a Dios estas han ido en aumento y se está llegando a naciones remotas que nunca antes habían escuchado el evangelio; sin embargo, producto de la reflexión y el anhelo de agradar al Señor, siendo fieles al modelo que nos ha sido mostrado en Cristo el Autor y Consumador de la fe, es imperativo cuestionarse si la iglesia del Señor ha entendido en qué consiste la misión de Jesús y cómo debe realizarse, constituyendo esto una tarea pendiente.
Oswaldo Aguirre Wilson
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