Monday, August 20, 2007
¿Desastre natural, juicio de Dios o qué?
Una lectura atenta y reflexiva de Lucas 13:1-5 nos muestra que es necesario para todo ser humano el avenirse a los requisitos de Dios, si es que quiere salvar su alma. Aquí Jesús hace mención incluso de lo que parece haber sido consecuencia de un terremoto, a saber, la caída de una torre que aplastó a 18 personas, de las cuáles dijo que no eran necesariamente más culpables que el resto de los moradores de Jerusalén, más bien el Señor señaló que si no había arrepentimiento todos perecerían por igual: paganos y religiosos. Entonces, no es que nuestros compatriotas de Ica sean más impíos o pecadores que los limeños, es decir, no es que el juicio de Dios cayó sobre ellos porque son dados a la brujería o realizan prácticas inmorales, no, más bien, todo hombre, se cual fuere su condición o sus costumbres o sus pecados, tiene la bendita oportunidad de acceder a la gracia y misericordia de Dios, vía la condición establecida por El, el arrepentimento. Los desastres naturales son sólo eso, desastres, fenómenos impredecibles muchas veces, de una naturaleza que en todo caso, se encuentra convulsionada no por decisión de Dios, sino por responsabilidad total del hombre (¿quién ha producido la perforación de la capa de ozono?, ¿quién ha ocasionado el efecto invernadero calentando todo el planeta, transtornando el clima?, ¿quién tala indiscriminadamente los árboles de los bosques y contamina los ríos y mares y explota a su prójimo?)Estamos sencillamente cosechando lo que hemos sembrado, así es, somos totalmente culpables de estar destruyendo el hogar que Dios creó para nosotros. ¿Juicio por el pecado? Mis queridos hermanos menores, contemporáneos y también mayores, el juicio, el castigo de Dios por el pecado del hombre, cayó sobre su Santo e Inmaculado Hijo Jesucristo en la cruz del Calvario, allí se desató la ira de Dios para juzgar la rebelión de la humanidad; de manera que a partir de allí podemos decir que todo hombre es potencialmente salvo, si se aviene a los requerimentos de Dios, el arrepentimento y viene a los pies del Salvador, quien ha venido no para destruirnos, sino para salvarnos. Los terremotos o desastres naturales, van a servir como un recordatorio de la maldad humana, pero también de la misericordia de Dios, porque muchos corazones entenebrecidos serán conmovidos, y muchos clamarán a Dios, y como está escrito, "todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo" pero ¿quién lo hará? ¿seremos nosotros?
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